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Aromaterapia y náuseas postoperatorias: ¿qué nos dice realmente la evidencia científica?

Las náuseas y los vómitos después de una intervención quirúrgica no son una molestia menor

Las náuseas y los vómitos después de una intervención quirúrgica no son una molestia menor. Pueden aumentar considerablemente el malestar del paciente, dificultar su recuperación y, en determinadas situaciones, favorecer complicaciones. Por eso, su prevención y tratamiento forman parte de los cuidados perioperatorios.

Pero para quienes trabajamos o nos estamos formando en Aromaterapia clínica hay una pregunta que resulta especialmente interesante:

¿Puede la Aromaterapia aportar algo en este contexto?

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en mayo de 2026 vuelve a poner esta cuestión sobre la mesa y, para mí, lo interesante no está únicamente en sus resultados, sino en todo lo que podemos aprender al analizarlos.

Porque una cosa es leer que un estudio obtiene resultados positivos y otra muy diferente es saber qué podemos afirmar realmente a partir de esos resultados y cómo podemos trasladarlos a la práctica clínica.

Un estudio que merece nuestra atención

El trabajo, titulado The effect of aromatherapy on postoperative nausea and vomiting: a systematic review and meta-analysis, fue realizado por Hai Tang, Hui Liu, Mengyu Liu y Maoyin Zhang y publicado en Annals of Medicine & Surgery.

Los autores reunieron 13 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.294 pacientes. Texto pegado

Esto ya resulta interesante porque en Aromaterapia encontramos con frecuencia investigaciones realizadas con muestras relativamente pequeñas. Una revisión sistemática con metaanálisis permite reunir los resultados de diferentes estudios y tener una visión más amplia de la evidencia disponible.

Pero que tengamos un metaanálisis no significa automáticamente que tengamos una respuesta definitiva.

Y este estudio es un buen ejemplo para entender por qué.

¿Qué encontraron?

Los resultados globales mostraron una asociación favorable entre las intervenciones aromáticas estudiadas y diferentes variables relacionadas con las náuseas y los vómitos postoperatorios.

Entre los resultados encontramos:

  • Menor intensidad de las náuseas durante las primeras 24 horas, con una diferencia media aproximada de 1,02 puntos respecto a los grupos control.
  • Menor necesidad de medicación antiemética de rescate, con un odds ratio (OR) de 0,33.
  • Menor incidencia conjunta de náuseas, arcadas o vómitos, con un OR de 0,24. Texto pegado

Visto así, podríamos pensar que tenemos unos resultados espectaculares.

Pero aquí es precisamente donde tenemos que pararnos.

Porque trabajar con Aromaterapia clínica basada en la evidencia no consiste en leer una cifra y repetirla.

Hay que saber qué significa.

Cuidado con cómo interpretamos los porcentajes

Este es uno de los errores que veo con frecuencia cuando se divulgan estudios científicos.

Encontrar un OR de 0,24 no significa que podamos decir directamente que “la Aromaterapia reduce un 76 % el riesgo de náuseas y vómitos”.

Un odds ratio compara las odds, es decir, la relación entre la probabilidad de que ocurra un evento y la de que no ocurra, entre dos grupos. No es exactamente lo mismo que comparar directamente los riesgos.

Lo mismo sucede con el OR de 0,33 encontrado para la utilización de medicación de rescate: tampoco podemos transformarlo sin más en “un 67 % menos de pacientes necesitaron antieméticos”. Texto pegado

Para valorar realmente la magnitud clínica necesitamos más información, entre ella conocer el riesgo basal del grupo de comparación y, cuando los datos lo permiten, calcular medidas como la reducción absoluta del riesgo o el número necesario a tratar (NNT).

Puede parecer una diferencia muy técnica, pero para mí es fundamental:

No podemos hacer que un estudio diga más de lo que realmente dice.

¿Y qué aceites esenciales utilizaron?

Aquí encontramos otra cuestión muy importante.

No estamos hablando de un único aceite esencial ni de un protocolo concreto que podamos trasladar directamente a consulta.

En los diferentes estudios aparecen con frecuencia intervenciones relacionadas con menta, jengibre y lavanda, pero también encontramos diferencias en las concentraciones, dispositivos de administración, tiempos de exposición, procedimientos quirúrgicos y grupos de comparación. Texto pegado

Por tanto, de este metaanálisis no podemos sacar una fórmula y decir:

“Para las náuseas postoperatorias utiliza este aceite esencial de esta manera.”

Y esto es algo que intento transmitir muchísimo en las formaciones.

Saber que una intervención ha mostrado resultados interesantes no es suficiente.

Necesitamos saber qué aceite esencial se utilizó, su identificación botánica, qué concentración, por qué vía, mediante qué dispositivo, durante cuánto tiempo, con qué frecuencia, en qué momento, sobre qué población y qué variable clínica se quería modificar. Texto pegado

Si no conocemos todo esto, pasar del estudio científico a la persona que tenemos delante no es tan sencillo.

Hay además un problema muy particular al investigar Aromaterapia

¿Cómo hacemos un buen enmascaramiento cuando el paciente puede oler la intervención?

En un ensayo farmacológico podemos preparar un medicamento y un placebo visualmente idénticos para intentar que el participante no sepa cuál está recibiendo.

Con los aromas esto es mucho más complicado.

El paciente puede saber que está recibiendo una sustancia aromática e incluso reconocerla. Y esto puede influir especialmente cuando estamos midiendo variables subjetivas como la intensidad percibida de las náuseas, el bienestar, la ansiedad, la satisfacción o la percepción de mejoría. Texto pegado

¿Significa esto que debemos descartar los resultados?

No.

Significa que debemos conocer esta limitación y tenerla en cuenta cuando los interpretamos.

Tampoco es lo mismo prevenir que tratar

Otra cuestión que me parece especialmente importante.

No es lo mismo utilizar una intervención aromática antes de que aparezcan las náuseas, intentando prevenirlas, que utilizarla cuando el paciente ya presenta náuseas.

Por eso decir simplemente:

“Este aceite esencial sirve para las náuseas”

se queda muy corto.

La pregunta que deberíamos hacernos es:

¿Para qué tipo de náusea? ¿En qué paciente? ¿En qué contexto? ¿Mediante qué intervención? ¿Y con qué objetivo? Texto pegado

Y cuando empezamos a hacernos estas preguntas, cambia completamente nuestra manera de utilizar los aceites esenciales.

Aromaterapia integrada dentro de los cuidados

Para mí, esta es otra de las cuestiones importantes de este trabajo.

Los resultados sugieren que la Aromaterapia podría tener un papel complementario dentro de un abordaje multimodal de las náuseas y los vómitos postoperatorios.

Y digo complementario, no sustitutivo.

Si existe vómito persistente, deshidratación, riesgo de aspiración o sospecha de cualquier complicación posquirúrgica, una intervención aromática nunca debería retrasar la valoración sanitaria ni el tratamiento indicado. Texto pegado

No necesitamos enfrentar los aceites esenciales a los medicamentos para demostrar el valor de la Aromaterapia.

Creo que tenemos mucho más que ganar aprendiendo a identificar dónde puede aportar, con qué objetivo, con qué límites y con qué nivel de evidencia.

Entonces, ¿funciona la Aromaterapia para las náuseas postoperatorias?

Como tantas veces ocurre cuando hablamos de investigación, la respuesta no puede reducirse a un simple sí o no.

Esta revisión encuentra resultados favorables en diferentes variables: intensidad de las náuseas, utilización de medicación antiemética de rescate y determinados episodios de náuseas, arcadas o vómitos.

Es interesante y, desde luego, merece nuestra atención.

Pero también existen diferencias importantes entre los estudios en cuanto a las intervenciones, los protocolos, los procedimientos quirúrgicos y otras características metodológicas.

Por eso, con la evidencia disponible no podemos establecer una fórmula única ni un protocolo universal de Aromaterapia para el paciente postoperatorio. Texto pegado

Y para mí esto no le resta valor al estudio.

Al contrario.

Nos ayuda a colocar la evidencia exactamente en el lugar que le corresponde.

La evidencia científica no sustituye al razonamiento clínico

Después de casi 30 años trabajando con pacientes, si hay algo que intento transmitir a mis alumnos es esto:

Leer estudios científicos es imprescindible. Saber interpretarlos todavía más.

No podemos quedarnos simplemente con:

“Un estudio dice que funciona”.

Tenemos que preguntarnos:

¿En quién se estudió?
¿Qué intervención se realizó?
¿Qué dosis se utilizó y durante cuánto tiempo?
¿Con qué se comparó?
¿Qué resultado se midió?
¿Fue estadísticamente significativo?
¿Pero fue también clínicamente relevante?
¿Qué limitaciones tiene el estudio?
¿Puedo trasladar estos resultados a la persona que tengo delante?

Estas preguntas son las que nos ayudan a convertir la información científica en criterio profesional. Texto pegado

Y este es también uno de los objetivos que para mí tiene la formación en Aromaterapia clínica.

No quiero que mis alumnos memoricen listas interminables de propiedades de los aceites esenciales.

Quiero que aprendan a pensar, valorar y tomar decisiones con conocimiento, seguridad y criterio.

Porque conocer los aceites esenciales es importante.

Pero saber utilizarlos correctamente con personas reales y ante situaciones clínicas reales es lo que marca la diferencia. Texto pegado

Un abrazo aromático

Eva Ruth González García

Referencia científica

Tang H, Liu H, Liu M, Zhang M. The effect of aromatherapy on postoperative nausea and vomiting: a systematic review and meta-analysis. Annals of Medicine & Surgery. Mayo de 2026. DOI: 10.1097/MS9.0000000000005202.

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