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Gimnasia cerebral

movimiento consciente y bienestar sensorial

Hay días en los que pasamos horas sentados y apenas nos damos cuenta de cómo estamos: los hombros tensos, la mirada fija en una pantalla y la cabeza pendiente de varias cosas a la vez. Levantarnos, movernos un poco o seguir una canción puede ser una manera sencilla de dedicarnos unos minutos.

En el Club de Amaris Natural entendemos la Gimnasia Cerebral desde esa idea de cuidado. Combinamos movimientos suaves, pequeños retos de coordinación y atención al cuerpo, adaptándonos a las posibilidades de cada persona. Puedes empezar sin experiencia. Si te confundes, observamos el movimiento y volvemos a intentarlo, sin prisa.

De dónde viene esta práctica

Una de las referencias más conocidas es Brain Gym®, desarrollado por Paul y Gail Dennison dentro de la kinesiología educativa. Sus antecedentes se sitúan en el trabajo de Paul como especialista en lectura en California, a finales de los años sesenta. Durante los ochenta, ambos desarrollaron el programa, que reúne 26 actividades de movimiento.

En el Club tomamos algunos de esos ejercicios como punto de partida y los combinamos con otras propuestas de coordinación y recursos sensoriales. Conservamos el nombre de Gimnasia Cerebral para este espacio, con un enfoque propio de movimiento consciente y bienestar sensorial, centrado en la persona.

Movernos y percibir el cuerpo

Cuando hacemos un movimiento despacio, podemos notar detalles que suelen pasar desapercibidos: hasta dónde llega el brazo, cómo colocamos el hombro o cuánto esfuerzo estamos haciendo.

En esa percepción interviene la propiocepción, el sentido que nos informa de la posición y el movimiento del cuerpo, incluso cuando no lo estamos mirando. Prestar atención a esas sensaciones nos permite ajustar la práctica: reducir el recorrido, cambiar de postura o bajar el ritmo para sentirnos más cómodos.

Alternar las manos, tocar el muslo contrario o recordar una secuencia añade un pequeño desafío. Estas actividades, a veces llamadas de «conexión interhemisférica», requieren coordinar ambos lados del cuerpo y utilizan la comunicación que ya existe entre los hemisferios.

Practicarlas nos ofrece una oportunidad para aprender nuevos movimientos y ejercitar la atención y el recuerdo de secuencias de una forma amena. Sus posibles efectos sobre la memoria y la concentración en la vida cotidiana siguen siendo objeto de investigación.

Música y aromas para acompañar

Una canción que nos gusta puede animarnos a participar y ayudarnos a seguir un ritmo. Los estudios sobre música y ejercicio encuentran efectos favorables sobre el disfrute y la percepción del esfuerzo, aunque no han evaluado específicamente nuestra propuesta del Club.

Los aromas también pueden acompañarnos, siempre de forma opcional. En determinadas condiciones, los olores pueden actuar como señales asociadas a experiencias y aprendizajes. Por eso nos interesa explorar si un aroma agradable puede convertirse en un recordatorio personal de una rutina de cuidado. Su efecto dependerá de cada persona; no podemos atribuirle una respuesta automática de calma ni una mejora de la coordinación.

Respetamos las preferencias y la tolerancia de cada participante. Disponer de agua, hacer pausas y adaptar los ejercicios forma parte de ese mismo cuidado.

Qué puede aportar a tu día

Puedes incorporar estas propuestas como una pausa después de un rato frente a la pantalla, como una actividad compartida o por el placer de aprender algo nuevo.

Quizá disfrutes con una secuencia que al principio parecía difícil. Quizá agradezcas moverte con música o descubras que te apetece repetir ese momento al día siguiente. Cada persona encontrará su propia manera de vivir la práctica.

La investigación específica sobre Brain Gym® ofrece resultados limitados y desiguales. Nuestra propuesta es una actividad complementaria de bienestar, que puedes explorar con curiosidad y expectativas realistas.

Una invitación para empezar

Siéntate en una silla estable, apoya los pies en el suelo y mueve suavemente los hombros. Después, toca el muslo izquierdo con la mano derecha y el derecho con la izquierda, alternando despacio. Cuando te resulte familiar, prueba a acompañar la secuencia con una canción que te guste.

Dedícale unos minutos y observa cómo te sientes. Puedes equivocarte, parar y empezar de nuevo. Ajusta el movimiento a tu comodidad y detente si aparece dolor, mareo o inestabilidad.

En el Club de Amaris Natural te invitamos a practicar a tu ritmo, con orientación y compañía. Lo importante es encontrar una forma de participar que te resulte agradable y tenga sentido para ti.

Un abrazo  
Cynthia Agular 
Formadora de Gymnasia cerebral en Amaris Natural

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